De Milán a Santiago


Mapocho: la llegada. Catorce años, el cabello rubio, acento extranjero. Eusebio Lillo, Toesca, Plaza Brasil, Salvador Donoso: pobreza, estudio, ilusiones: Chile.
Manuel Antonio Maira: belleza de reina, Arturo. El diploma en Independencia, en Alférez Real la mujer. San Isidro, el hijo bien amado.
En San Antonio y Diagonal Paraguay, trabajo, diagnósticos y tratamientos, amor a los pobres, gratitud y fatiga. Temores y éxitos.
Siempre Santiago como un contrapunto, su inquieto devenir en las entrañas.
Recoleta en la distancia próxima, pero antes, la calle Bandera: “...Alguien me espera...”